"¡Oh vosotros que entráis, abandonad toda esperanza!

Música, cortometrajes, frikadas varias y otras zarandajas

martes, 11 de enero de 2011

Four Credits-goes acoustic


Bien, una vez introducido al grupo, voy a postear más videos de nuestros conciertos. Esta vez le toca el turno al acústico. Se nos planteó la posibilidad (en términos logísticos, más sencilla) de hacer un concierto unplugged en un pub de Elche. Al principio la idea nos entusiasmó, pero luego nos dimos cuenta que no era tan fácil como parecía. Adaptar las canciones que están en formato eléctrico a acústico, no es tan simple. Algunas había que modificarlas, y debíamos excluir otras, cuya cabida era imposible, aún así logramos adaptar Creep de Radiohead y Beds are burning. El gran fallo (que no fue por culpa nuestra) fue la pésima acústica del local, y el hecho de no tener monitores o pantallas de audio para escucharnos. Tocábamos pero no nos oíamos, y al no oirnos, no pudimos tocar bien. Aún así, el resultado no quedó del todo mal:

Abrimos el concierto con el clásico de Jane´s Addiction



Ahora sí, nuestro caballo de batalla




Y seguimos con nuestro repertorio:



Nuestra versión del Blister in the sun de Violent Femmes, una canción que ya tocaba en mis comienzos



Aquí el along the watchtower reversioneado por U2 en Rattle and hum



También tenemos canciones en Español, aquí adaptamos un clásico de los Brincos



En un momento, mientras nos preparamos para la siguiente, hago un homenaje a una película que me parece imprescindible a toda persona que le guste la música, los cómics y los videojuegos: Scott Pilgrim contra el mundo




El concierto se va terminando entre canción y canción, Emilio ataca un clásico de Miguel Ríos



Cuando todavía falta casi una hora para finalizar el concierto, el dueño del local nos dice que cortemos. Qué mejor forma de despedirse que tocar dos temazos:



Por cierto, si alguien se está preguntando como es posible que estemos tocando en acústico y yo esté tocando una guitarra eléctrica. La respuesta es sencilla. Mi guitarra acústica dejó de funcionar el día del concierto -la ley de Murphy- y menos mal que me había traído otra guitarra eléctrica que acababa de poner a punto, por si las moscas. Hay que ser previsor.